Mucho se lleva hablando en las últimas semanas por la red sobre esta cinta; y poco de lo expresado es positivo. Y aunque la opinión de la mayoría siempre me ha importado un bledo, está vez no hay más remedio que rendirse a lo evidente: Estamos ante una de las primeras grandes decepciones del año, dentro del género fantástico.
Legion, segunda obra de un reconocido técnico en efectos visuales llamado Scott Stewart, nos cuenta una historia típica de personas atrapadas en una localización frente a las fuerzas sobrenaturales que les acosan en el exterior. Esta simple frase nos trae a la cabeza de forma inmediata “La noche de los muertos vivientes” (George Romero, 1968), “El caballero del diablo” (Ernest R. Dickerson, 1995) y la saga “Feast” (John Gulager; 2006, 2008 y 2009 ); y es que, no en vano, Legion intenta copiar esta formula añadiendo su granito de arena. ¿Cuál es este? Pues en lugar de demonios, muertos vivientes ó monstruos; como peligro exterior tenemos cuerpos poseídos por ángeles enviado por un Dios cansado de la humanidad.

Así pues, amanece un nuevo día de la época actual en un solitario bar de carretera, justo en medio de un desierto del sur de Estados Unidos. Los típicos perdedores se deambulan por el interior del destartalado restaurante junto a algunos viajeros que se han perdido en este lugar dejado de la mano de Dios. Entre ellos, destaca con luz propia Charlie (Adrianne Palicki), la cual espera un hijo de padre desconocido.
Sin embargo, lo que parece el último rincón de la tierra, se convierte en el centro de una pugna titánica. Dios ha pulsado el botón rojo y ha enviado a sus huestes angelicales para que acaben con la humanidad. Especialmente importante es acabar con el hijo no-nato de Charlie, pero esta contará con la ayuda de los parroquianos así como con la experiencia en el combate de un ángel renegado: Michael (Paul Bettany)
Tal vez a alguno os haya parecido un resumen un poco burdo de la sinopsis de Legion, pero es que no hay más. He intentado redactar el argumento con la sensación que me provocó esta producción con aires de grandeza: desidia.
Para empezar no es que la línea argumentalmente sea la bomba, como ya hemos dicho tiene muchos antecesores que comparten dicha línea. Como único aliciente tenemos a unos acosadores representados por ángeles. Quizás alguien ingenuo, como yo, esperase un auténtico festín de locuras al estilo de Garth Ennis (si no habéis leído su obra Predicador os estáis perdiendo el comic más salvaje y antirreligioso de la historia del noveno arte). Pues nada más lejos de la realidad, el tema religioso esta tratado con bochornosa mogijateria y solo sirve como relleno de un guión que no puede ocupar más de 15 páginas, así como excusa para unas escenas terroríficas pobrísimamente editadas y de muy escasa intensidad. Para venderlo como un thriller apocalíptico, tiene una carencia de tensión y ambiente alarmante.
Es como si los responsables de la película hubiesen estado robando ideas descaradamente de todas las películas nombradas algo más arriba e incluso plagian recursos artísticos de “Evil Dead” para desarrollar las dos únicas escenas buenas con las que cuenta Legion: La viejecita diabólica y el heladero del inframundo. Por cierto, ambas escenas profusamente usadas en el trailer…chapó! Si por lo menos el robo se hubiese ceñido a lo mejor de cada casa, todo ello potenciado con lo mejor del cine; pues bueno, hubiese satisfecho muchísimo más a los espectadores. Pero no, Scout Stewart utiliza todos los tópicos posibles realizando la película más predecible de estos dos últimos años; los mezcla con unas dosis de acción mal medidas, mal presentadas y superfluas a todas luces; y para rematar, no se esfuerza en dirigir a sus actores de segunda fila. Vaya elenco de caras de palo que pululan por la pantalla.
De los actores, el único que se salva es Bettany, y solo porque su papel no requería nada más que lucimiento de músculos, una cara de sufrimiento y cabreo constante. El resto es para meterlos en la nevera una buena temporada, aunque reconozco que no lo tenían fácil. Los diálogos con los que el Señor los ha castigado son horribles, frases encadenadas unas detrás de otra con poco valor para el desarrollo de una historia ó la personalidad de los personajes encerrados en el bar. Si vas a escribir un script para una película cuya mitad del metraje se compone de diálogos, trabájalos a fondo y evita los clichés sobre la religión, la gente de color, las embarazadas solteras, etc. Encima clichés que corresponden al siglo pasado.
Y observareis que estoy intentado no hablar de Dennis Quaid, os aseguro que es por una buena razón: no quiero que su agente me demande. Simplemente observad su cara en una de las fotos que ilustran la reseña. Emotividad pura y dura.
Por si todo esto fuera poco, Legion se atreve con un final de esos que adelantan la segunda parte y que encima presenta todo el patetismo de una telenovela. De hecho, y a pesar de ser ateo, no pude evitar entristecerme por la presentación de Dios como una entidad con el coeficiente intelectual de un pepino revenido. Tremenda tomadura de pelo el cierre del metraje.
Lo único que consigue mantenerte minimamente interesado es el acabado técnico general que no esta mal, aunque algo lejano al de producciones más cuidadas y artesanales como “El Caballero del Diablo”. No en vano Scott Stewart lleva muchos años en el mundo de los efectos visuales (Grindhouse, Sin City, Piratas del Caribe, etc), pero que quede claro que estos efectos están al servicio de una historia incorrecta y usados con elegancia elefantina. Además la edición de las escenas más sangrientas me dio cierta sensación de autocensura, ¿un posible Director’s cut para el dvd?
Como muestra de la falta de elegancia comentada, un botón:

Sí amigos, comienza la película y el bueno de Michael sale contento y feliz del almacén de armas de un grupo mafioso, contemplarlo reventando el muro con un lanzamisiles, pero oh!! la forma del agujero creado en la pared es una cruz. Claro, claro; era necesario usar esa sutileza para entender el origen divino de este simpático personaje, que porta decenas de armas en unos sacos cual Terminator de barrio.
Poco me queda más que añadir. A lo mejor cierta aclaración sobre la nota.
Desde luego la película no es peor que, por ejemplo, Growth; sin embargo creo que un aficionado experimentado del genero terrorífico debe exigir a un proyecto todo lo que el considera que pueda dar de sí. Si un día me pongo a visionar una película utragore de Olaff Ittenbach no le voy a pedir que me sorprenda con profunda metafísica ó una profundidad sentimental en los personajes que me estremezca el corazón, pero como no vea tripas, casquería y humor tan sucio como barato, me sentiré profundamente decepcionado.
Parecido sucede con Legion, si me venden un blockbuster de entretenimiento puro y duro, que mezcla terror con acción, quiero lo prometido y no una cinta descafeinada. De nuevo una campaña publicitaria adecuada y un poster sugerente engañan vilmente con esta película, carne de videoclub y que no os recomiendo para nada. Bueno, si no tienes ninguna expectativa y te sobran 100 minutos de tu vida podrías darle un tiento, pero cualquiera de las otras películas que se han nombrado en la reseña son superiores una decena de veces.
Avisados quedaís…
PD: Cuidado con Scott Stewart que parece no haberse quedado satisfecho con sus mezcolanzas de conceptos religiosos, terror y acción; prometiendo volver al ataque el año que viene con la cinta Priest, protagonizada por Bettany en el papel de un reverendo cazador de vampiros. ¿A qué huele a más de lo mismo?
Lo mejor: El dinero invertido en efectos visuales, sin ser una maravilla, destacan.
Lo peor: La hiriente sensación de recursos desperdiciados en una historia aburrida y tópica.
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